Buscón, cap. 1 S Buscón, cap. 1 C Buscón, cap. 1 Z Buscón, cap. 1 B

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La vida del Buscavida, por otro nombre2 don Pablos

La vida del Buscón, llamado2 don Pablos

Historia de1 la vida del Buscón, llamado2 don Pablos, ejemplo de vagamundos y espejo de tacaños3

Historia de1 la vida del Buscón, llamado2 don Pablos, ejemplo de vagamundos y espejo de tacaños3

Compuesta1 por don Francisco de Quevedo

Por don Francisco Gómez2 de Quevedo


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Por don Francisco de Quevedo y Villegas3

Dedicatoria

Carta1 dedicatoria


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Habiendo sabido el deseo que vuestra merced tiene de saber1 los varios discursos de mi vida, por no dar lugar a que otro, como en ajenos casos, mienta, he querido enviar2 esta relación, que no le será de3 pequeño alivio para los ratos tristes. Y porque pienso ser largo en contar cuán corto he sido de ventura, no lo quiero ser4 ahora.

Habiendo sabido el deseo que vuestra merced tiene de entender1 los varios discursos de mi vida, por no dar lugar a que otro, como en ajenos casos, mienta, he querido enviarle2 esta relación, que no le será pequeño alivio para los ratos tristes. Y porque pienso ser largo en contar cuán corto he sido de ventura, dejaré de serlo4 ahora.


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[111]

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LIBRO PRIMERO


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LIBRO PRIMERO

Capítulo 11

Capítulo 11

Capítulo 11

Capítulo primero1

Cuenta quién es y de dónde2

En que1 cuenta quién es y de dónde2

En que1 cuenta quién es y de dónde2

En que1 cuenta quién es el Buscón2

Yo soy, señor, natural1 de Segovia. Mi padre se llamó Clemente Pablo, Dios le tenga en el cielo. Fue tal como todos dicen. Su3 oficio fue de4 barbero, aunque eran tan altos5 sus pensamientos que se corría que le llamasen así, diciendo que él era tundidor de mejillas y sastre de barbas. Dicen que7 era de muy buena cepa y, según él bebió, puédese muy bien8 creer.

Yo, señor, soy natural1 de Segovia. Mi padre se llamó Clemente Pablo, natural del mismo pueblo.2 Dios le tenga en el cielo. Fue, tal como todos dicen, de3 oficio barbero, aunque eran tan altivos5 sus pensamientos que se corría que le llamasen así, diciendo que él era tundidor de mejillas y sastre de barbas. Dicen era de muy buena cepa y, según él bebía, es cosa para8 creer.

Yo, señor, soy1 de Segovia. Mi padre se llamó Clemente Pablo, natural del mismo pueblo.2 Dios le tenga en el cielo. Fue, tal como todos dicen, de3 oficio barbero, aunque eran tan altos5 sus pensamientos que se corría de6 que le llamasen así, diciendo que él era tundidor de mejillas y sastre de barbas. Dicen que7 era de muy buena cepa y, según él bebía, es cosa para8 creer.

Yo, señora, soy1 de Segovia. Mi padre se llamó Clemente Pablo, natural del mismo pueblo.2 Dios le tenga en el cielo. Fue, tal como todos dicen, de3 oficio barbero, aunque eran tan altos5 sus pensamientos que se corría de6 que le llamasen así, diciendo que él era tundidor de mejillas y sastre de barbas. Dicen que7 era de muy buena cepa y, según él bebía, es cosa para8 creer.

Estuvo casado con Aldonza de San Pedro,1 hija de Diego2 de San Juan3 y nieta de Andrés de San Cristóbal.4 Sospechábase en el pueblo que no era cristiana vieja, aunque ella, por los nombres y sobrenombres6 de sus pasados, quiso probar que era descendiente de la letanía.7 Tuvo muy buen parecer y fue tan celebrada que, en el tiempo que ella vivió, casi todos9 los copleros10 de España hacían cosas sobre ella.11 Padeció grandes trabajos recién casada, y aun después, porque malas lenguas dábanse en decir12 que mi padre metía el dos de bastos para13 sacar el dos14 de oros. Probósele que a todos los que hacía la barba a navaja, mientras15 les daba16 con el agua, levantándoles las caras17 para el lavatorio, un mi hermanico18 de siete años les sacaba muy a su salvo19 los tuétanos de las faltriqueras.20 Murió el angelito21 de unos azotes que le dieron dentro de22 la cárcel. Sintiolo23 mucho mi padre, buen siglo haya,24 por ser tal que robaba a todos25 las voluntades.

Estuvo casado con Aldonza de San Pedro,1 hija de Diego2 de San Juan3 y nieta de Andrés de San Cristóbal.4 Sospechábase en el pueblo que no era cristiana vieja, aunque ella, por los nombres y sobrenombres6 de sus pasados, quiso probar que era descendiente de la letanía.7 Tuvo muy buen parecer y fue tan celebrada que, en el tiempo que ella vivió, casi todos9 los copleros10 de España hacían cosas sobre ella.11 Padeció grandes trabajos recién casada, y aun después, porque malas lenguas decían12 que mi padre metía el dos de bastos para13 sacar el tres14 de oros. Probósele que a todos los que hacía la barba a navaja, les dejaba16 con el agua: levantándoles la cara17 para el lavatorio, un mi hermanico18 de siete años les sacaba muy a su gusto19 los tuétanos de las faldriqueras.20 Murió el angelico21 de unos azotes que le dieron en22 la cárcel. Sintiólo23 mucho mi padre, por ser tal que robaba a tocios25 las voluntades.

Estuvo casado con Aldonza Saturno de Rebollo,1 hija de Octavio2 de Rebollo Codillo3 y nieta de Lépido Ziuraconte.4 Sospechábase en el pueblo que no era cristiana vieja, aunque ella, por los nombres de sus pasados, esforzaba que descendía de los del triunvirato romano.7 Tuvo muy buen parecer y fue tan celebrada que, en el tiempo que ella vivió, todos9 los copleros10 de España hacían cosas sobre ella.11 Padeció grandes trabajos recién casada, y aun después, porque malas lenguas daban en decir12 que mi padre metía el dos de bastos por13 sacar el as14 de oros. Probósele que a todos los que hacía la barba a navaja, mientras15 les daba16 con el agua, levantándoles la cara17 para el lavatorio, un mi hermano18 de siete años les sacaba muy a su salvo19 los tuétanos de las faldriqueras.20 Murió el angelico21 de unos azotes que le dieron en22 la cárcel. Sintiolo23 mucho mi padre, por ser tal que robaba a tocios25 las voluntades.

Estuvo casado con Aldonza de San Pedro,1 hija de Diego2 de San Juan3 y nieta de Andrés de San Cristóbal.4 Sospechábase en el pueblo que no era cristiana vieja aun viéndola con canas y rotar,5 aunque ella, por los nombres y sobrenombres6 de sus pasados, quiso esforzar que era decendiente de la gloria.7 Tuvo muy buen parecer para letrado; mujer de amigas8 y cuadrilla, y de pocos enemigos, porque hasta los tres del alma aun no9 los tuvo por tales; persona10 de valor y conocida por quien era.11 Padeció grandes trabajos recién casada, y aun después, porque malas lenguas daban en decir12 que mi padre metía el dos de bastos para13 sacar el as14 de oros. Probósele que a todos los que hacía la barba a navaja, mientras15 les daba16 con el agua, levantándoles la cara17 para el lavatorio, un mi hermanico18 de siete años les sacaba muy a su salvo19 los tuétanos de las faldriqueras.20 Murió el angelico21 de unos azotes que le dieron en22 la cárcel. Sintiolo23 mucho mi padre, por ser tal que robaba a todos25 las voluntades.

Por estas y otras niñerías estuvo preso, aunque, según a mí me han dicho, después salió1 de la cárcel con tanta honra3 que le acompañaron 200 cardenales, sino que a ninguno llamaban eminencia. Las damas diz4 que salían5 por verle a las ventanas,6 que siempre7 pareció mi padre muy bien, a pie y a caballo. No lo digo por vanagloria,8 que bien saben todos cuán ajeno soy della.9

Por estas y otras niñerías estuvo preso aunque, según a mí me han dicho, después salió1 de la cárcel con tanta honra3 que le acompañaron doscientos cardenales, aunque a ninguno llamaban señoría. Las damas diz4 que salían5 por verle a las ventanas,6 que siempre7 pareció bien mi padre, a pie y a caballo. No lo digo por vanagloria,8 que bi en saben tod os cu án ajen o soy della.9

Por estas y otras niñerías estuvo preso, aunque, según a mí me han dicho, después salió1 de la cárcel con tanta honra3 que le acompañaron docientos cardenales, sino que a ninguno llamaban señoría. Las damas diz4 que salían,5 por verle, a las ventanas,6 que siempre7 pareció bien mi padre, a pie y a caballo. No lo digo por vanagloria,8 que bien saben todos cuán ajeno soy della.9

Por estas y otras niñerías estuvo preso, y rigores de justicia, de que hombre no se puede defender, le sacaron por las calles. En lo que toca1 de medio abajo, tratáronle aquellos señores regaladamente: iba a2 la brida, en bestia segura y de buen paso, con mesura y buen día; mas de medio arriba... etcétera,3 que no hay más que decir para quien sabe lo que hace un pi ntor de suela en unas costillas. Diéronle docientos escogidos,4 que de allí a seis años se le contaban5 por encima de la ropilla. Más se movía el6 que se los daba que él, cosa que7 pareció muy bien. Divirtiose algo con las alabanzas que iba oyendo de sus buenas carnes,8 que Je estaba de perlas lo colorado.9

Mi madre, pues, no tuvo calamidades. Un día, alabándomela una vieja que murió,1 decía que era tal su agrado que hechizaba2 a cuantos la trataban; sólo diz que se dijo no se qué de un cabrón y volar, lo cual la puso cerca de que la diesen plumas con que lo hiciesen público.4 Hubo fama de5 que reedificaba doncellas, resucitaba6 cabellos y encubría7 canas. Unos la llamaban zurcidora de gustos; otros, algebrista de voluntades desconcertadas y por mal nombre la llamaban alcahueta. Para unos era tercera y prima para todos8 y flux para los dineros de todos. Ver, pues,9 con la boca de risa10 que ella oía esto de todos era para dar mil gracias a Dios. [12] No me detendré en decir11 la penitencia que12 hacía. Tenía un aposento donde ella sola entraba y alguna vez yo, que como13 era chiquito, podía , todo rodeado de calaveras, que ella decía que eran para memorias de la muerte o para voluntades14 de la vida. Su cama estaba armada sobre sogas15 de ahorcados. Decíame a mí: "¿Qué piensas? Éstas tengo por reliquias, porque los más destos se salvan".16

Mi madre, pues, no tuvo calamidades. Un día, alabándomela una vieja que me crió,1 decía que era tal su agrado que enechizaba2 a cuantos la trataban; sólo diz que se dijo no qué de un cabrón y volar, lo cual la puso cerca de que la diesen plu[112]mas con que lo hiciese en público.4 Hubo fama que reedificaba doncellas y resucitaba6 cabellos encubriendo7 canas. Unos la llamaban zurcidora de gustos, y otros, algebrista de voluntades desconcertadas y, por mal nombre, alcahueta. Para unos era primera, tercera para otros,8 y flux para los dineros de todos. Ver9 con la cara de risa10 que ella oía esto de todos era para dar mil gracias a Dios. No me detendré en decir11 la penitencia que12 hacía: tenía un aposento adonde ella entraba y algunas veces, como yo13 era chico, podían, tocio rodeado de calaveras, que ella decía que era para memoria de la muerte y otros, para vituperalla, que era para voluntades14 de la vida. Su cama estaba armada sobre sogas15 de ahorcados, y decíame: "¿Qué piensas? Éstas tengo por reliquias, porque los más de éstos se salvan".16

Mi madre, pues, no tuvo calamidades. Un día, alabándomela una vieja que me crió,1 decía que era tal su agrado que hechizaba2 a todos3 cuantos la trataban; sólo diz que le dijo no sé qué de un cabrón, lo cual la puso cerca de que la diesen plumas con que lo hiciese en público.4 Hubo fama de5 que reedificaba doncellas. Resucitaba6 cabellos encubriendo7 canas. Unos la llamaban zurcidora de gustos; otros, algebrista de voluntades desconcertadas y, por mal nombre, alcagüeta8 y flux para los dineros de todos. Ver, pues,9 con la cara de risa10 que ella oía esto de todos era [220] para más atraerles sus voluntades. No me detendré en decir11 la penitencia que12 hacía. Tenía su aposento donde sola ella entraba, y algunas veces yo, que, como13 era chico, podía , todo rodeado de calaveras, que ella decía eran para memorias de la muerte, y otros, por vituperarla, que para voluntades14 de la vida. Su cama estaba armada sobre sogas15 de ahorcado, y decíame a mí: "¿Qué piensas?". Con el recuerdo desto aconsejo a los que bien quiero que, para que se libren dellas, vivan con la barba sobre el hombro, de suerte que ni aún con mínimos indicios se les averigüe lo que hicieren.16

Mi madre, pues, no tuvo calamidades. Un día, alabándomela una vieja que me crió,1 decía que era tal su agrado que hechizaba2 a cuantos la trataban. Y decía, no sin [350] sentimiento: "En su tiempo, hijo, eran los virgos como soles: unos amanecidos y otros puestos, y los más en un día mismo amanecidos y puestos".4 Hubo fama que reedificaba doncellas, resuscitaba6 cabellos encubriendo7 canas, empreñaba piernas con pantorrillas postizas.8 Y, con no tratarla nadie10 que se le cubriese pelo, solas las calvas se11 la cubría porque12 hacía cabelleras; poblaba quijadas con dientes; al fin, vivía de adornar hombres y13 era remendona de cuerpos. Unos la llamaban zurcidora de gustos; otros, algebrista de voluntades desconcertadas; otros, juntona; cuál la llamaba enflautadora14 de miembros y cu ál tejedora15 de carnes, y, por mal nombre, alcagüeta. Para unos era tercera, primera para otros y flux para los dineros de tocios. Ver, pues, con la cara de risa que ella oía esto de todos era para dar mil gracias a Dios.16

Hubo grandes diferencias entre mis padres sobre a quién había de imitar en el oficio, mas yo, que siempre tuve pensamientos de caballero desde chiquito, nunca me apliqué a uno ni a otro. Decíame2 mi padre:

Hubo grandes diferencias entre mis padres sobre a quién había de imitar en el oficio, mas yo, que siempre tuve pensamientos de caballero desde chiquito, nunca me apliqué ni1 a uno ni a otro. Decía me2 mi padre:

Hubo grandes diferencias entre mis padres sobre a quién había de imitar en el oficio, mas yo, que siempre tuve pensamientos de caballero desde chiquito, nunca me apliqué ni1 a uno ni a otro. Decíame2 mi padre:

Hubo grandes diferencias entre mis padres sobre a quién había de imitar en el oficio, mas yo, que siempre tuve pensamientos de caballero desde chiquito, nunca me apliqué a uno ni a otro. Decíame2 mi padre:

Hijo, esto de ser ladrón no es arte mecánica1 sino liberal...

Hijo, esto de ser ladrón no es arte mecánico1 sino liberal...

Hijo, esto de ser ladrón no es arte mecánica1 sino liberal.

Hijo, esto de ser ladrón no es arte mecánica1 sino liberal.

Y de allí a un rato, habiendo suspirado, decía:

Y de allí a un rato, habiendo suspirado, decía:

Y de allí a un rato, habiendo suspirado, decía:

Y de allí a un rato, habiendo suspirado, decía:

De manos. El que1 no hurta en el mundo, no vive. ¿Por qué piensas que los alguaciles y jueces2 nos aborrecen tanto? Unas veces nos destierran, otras nos azotan, otras nos cuelgan aunque no haya llegado el día de nuestro santo.4 No lo puedo decir sin lágrimas lloraba como un niño el buen viejo, acordándose5 de las veces6 que le habían bataneado7 las espaldas8 porque no querrían ellos que adonde están hubiese9 otros ladrones sino ellos y sus ministros. De todo11 nos libra12 la buena astucia. En mi mocedad siempre andaba13 por las iglesias, y no de puro buen cristiano. Muchas veces me hubieran llorado15 en el asno si hubiera cantado en el potro. Nunca confesé sino cuando lo mandaba16 la santa madre Iglesia. Y así,18 con esto y mi oficio, he sustentado a tu madre lo más honradamente que he podido.

De manos. Quien1 no hurta en el mundo, no vive. ¿Por qué piensas que los alguaciles y alcaldes2 nos aborrecen tanto? Unas veces nos destierran, otras nos azotan y3 otras nos cuelgan aunque no haya llegado el día de nuestro santo.4 No lo puedo decir sin lágrimas lloraba como un niño el buen viejo, acordándose5 de las veces6 que le habían bataneado7 las costillas8 porque adonde ellos están no querrían que hubiese9 otros ladrones sino ellos y sus ministros. Mas10 de todos11 nos libró12 la buena astucia: en mi mocedad siempre anduve13 por las iglesias, y no de puro buen cristiano. Muchas veces me hubieran llorado15 en el asno si hubiera cantado en el potro. Nunca confesé sino cuando lo manda16 la santa madre Iglesia. Y así,18 con esto y mi oficio, he sustentado a tu madre lo más honradamente que he podido.

De manos. Quien1 no hurta en el mundo, no vive. ¿Por qué piensas que los alguaciles y alcaldes2 nos aborrecen tanto? Unas veces nos destierran, otras nos azotan y3 otras nos cuelgan aunque nunca haya llegado el día de nuestro santo.4 No lo puedo decir sin lágrimas lloraba como un niño el buen viejo, acordándosele5 de las veces6 que le habían bataneado7 las costillas8 porque no querrían que adonde están hu biese9 otros ladrones sino ellos y sus ministros. Mas10 de todo11 nos libra12 la buena astucia. En mi mocedad siempre andaba13 por las iglesias, y no de puro cierto14 buen cristiano. Muchas veces me hubieran llevado15 en el asno si hubiera cantado en el potro. Nunca confesé, sino cuando lo manda16 la santa madre Iglesia. Y así,18 con esto y mi oficio, he sustentado a tu madre lo más honradamente que he podido.

De manos. Quien1 no hurta en el mundo, no vive. ¿Por qué piensas que los alguaciles y jueces2 nos aborrecen tanto? Unas veces nos destierran, otras nos azotan y3 otras nos cuelgan. No lo puedo decir sin lágrimas lloraba como un niño el buen viejo, acordándose5 de las que le habían batanado7 las costillas8 porque no querrían que donde están hubiese9 otros ladrones sino ellos y sus ministros. Mas10 de todo11 nos libró12 la buena astucia. En mi mocedad siempre andaba13 por las iglesias, y no de puro buen cristiano. Muchas veces me hubieran llorado15 en el asno si hubiera cantado en el potro. Nunca confesé, sino cuando lo mandaba16 la santa madre Iglesia. Preso estuve por pedigüeño en caminos,17 y a pique de que me esteraran el tragar y de acabar todos mis negocios con diez y seis maravedís: diez de soga y seis de cáñamo. Mas de todo me ha sacado el punto en boca, el chitón y los nones; y18 con esto y mi oficio he sustentado a tu madre lo más honradamente que he podido.

¿Cómo a mí sustentado? dijo el la1 con gran2 cólera, que le pesaba de que3 yo no me aplicase a brujo. Yo os he sustentado4 a vos y sacádoos5 de las cárceles con industria y sustentádoos en ellas con dinero.7 Si no confesábades,8 ¿era por vuestro ánimo o por las bebidas que yo9 os daba? ¡Gracias a mis botes! Y si no temiera que me habían de oír en la calle, yo10 dijera lo11 de cuando entré por la chimenea12 y os saqué por el tejado.

¿Cómo a mí sustentado? dijo mi madre1 con grande2 cólera, que le pesaba que3 yo no me aplicase a brujo .Yo os he sustentado4 a vos y sacado5 de las cárceles con mi6 industria y sustentádoos con ella y dinero; y7 si no confesábades,8 ¿era por vuestro ánimo o por las bebidas que yo9 os daba? ¡Gracias a mis botes! Y si no temiera que me habían de oír en la calle, dijera de cuando entré por la chiminea12 y os saqué por el tejado.

¿Cómo me habéis sustentado? elijo ella1 con gran2 cólera, que le pesaba que3 yo no me aplicase a brujo . Yo he sustentado4 a vos y sacácloos5 de las cárceles con industria y mantenido en ellas con dinero.7 Si no confesábacles,8 ¿era por vuestro ánimo o por las bebidas que os daba? ¡Gracias a mis botes! Y si no temiera que me habían de oír en la calle, yo10 dijera lo11 de cuando entré por la chimenea12 y os saqué por el tejado.

¿Cómo a sustentado? dijo ella1 con grande2 cólera Yo os he susten tado4 a vos y sacádoos5 de las cárceles con industria y mantenídoos en ellas con dinero.7 Si no confesábades,8 ¿era por vuestro ánimo o por las bebidas que yo9 os daba? ¡Gracias a mis botes! Y si no temiera que me habían de oír en la calle, yo10 dijera lo11 de cuando entré por la chimenea12 y os saqué por el tejado.

Más dijera, según se había encolerizado, si con los golpes que daba no se le desensartara un rosario de muelas de difuntos que tenía.1 Metilos yo2 en paz, diciendo que quería aprender virtud resueltamente y ir con mis buenos pensamientos adelante, y así que4 me pusiesen en5 la escuela, pues sin leer ni escribir8 no se podía hacer nada. Parecioles bien lo que yo9 decía, aunque lo gruñeron un rato entre los dos. Mi madre tornó a ocuparse en ensartar las muelas,10 y mi padre se tornó11 a ir fuera,12 no sé si a ocuparse en13 barba o en14 bolsa. Yo me quedé solo, dando gracias a Dios porque16 me hizo hijo17 de padres tan hábiles y18 celosos de mi bien.

Más dijera, según se había metido en cólera, si con los golpes que daba no se le hubiera soltado un rosario de muelas de difuntos que tenía.1 Metilos en paz diciendo que yo3 quería aprender virtud resueltamente y ir con mis buenos pensamientos adelante, y que, así,4 me pusiesen a5 la escuela, pues que6 sin saber7 leer y escrebir8 no se podía hacer nada. Parecioles bien lo que yo9 decía, aunque lo gruñeron un rato entre los dos. Mi madre se ocupó otro rato en ensartar las muelas,10 y mi padre fue11 a rapar una, que así dijo él,12 no sé si la13 barba o la14 bolsa. Yo me quedé solo, dando gracias a Dios porque16 me hizo de padres tan viles y18 celosos de mi bien.

Más dijera, según se había encolerizado, si con los golpes que daba no se le desensartara un rosario de muelas de difuntos que tenía.1 Metilos en paz, diciendo que yo3 quería aprender virtud resueltamente y ir con mis buenos pensamientos adelante, y así que4 me pusiesen a5 la escuela, pues sin leer ni escribir8 no se podía hacer nada. Parecioles bien lo que yo9 decía, aunque lo gruñeron un rato entre los dos. Mi madre tornó a ocuparse en ensartar las muelas,10 y mi padre fue11 a rapar a uno, así lo elijo él,12 no sé si la13 barba o la14 bolsa. Yo me quedé solo, dando gracias a Dios que16 me hizo hijo17 de padres tan hábiles y18 celosos de mi bien.

Metilos en paz, diciendo que yo3 quería aprender virtud resueltamente y ir con mis buenos pensamientos adelante, y que para esto4 me pusiesen a5 la escuela, pues sin leer ni escribir8 no se podía hacer nada. Parecioles bien lo que decía, aunque lo gruñeron un rato entre los dos. Mi madre se entró adentro,10 y mi padre fue11 a rapar a uno, así lo dijo él,12 no sé si la13 barba o la14 bolsa: lo más ordinario era uno y otro.15 Yo me quedé solo, dando gracias a Dios porque16 me hizo hijo17 de padres tan celosos de mi bien.